sábado 1 de octubre de 2011

TP GRUPAL PROPAGANDA POLÍTICA

Grupos:

1-   Altamiranda, Baez, Bootz, Vargas. Frente para la Victoria (CFK- Boudou)

2-   Figueroa, Gacio, Olmedo, Parretta. Unión para el Desarrollo social.(R. Alfonsín- G. Fraga).

3-   Fragnito, Godoy, Miguenz, Rodríguez Müller. Alianza Compromiso Federal (A. Rodríguez Saa- J.M. Vernet).

4-   Gonzalez, Monaldi, Rampoldi, Toffoletti. Frente Popular. (E. Duhalde – M. Das Neves).

5-   Pallero, Quecuty, Rendall, Santos. Frente Amplio Progresista (H. Binner- N. Morandini).

6-   Rivero, De Palma, Vedia, Santos. Frente de Izquierda y de los Trabajadores. (J. Altamira- C. Castillo)
Consignas.
1)       Recolecten todo el material posible sobre la campaña electoral de sus candidatos. (audios, videos, entrevistas a medios de comunicación, publicaciones, actividad en redes sociales, presentaciones en actos públicos, etc).
2)       Distribuyan las funciones de seguimiento en forma equitativa.
3)       Planifiquen con tiempo la realización y presentación del T.P. ya que no hay segunda fecha de presentación. Se sugiere la consulta mediante mail, blog y en clase para hacer correcciones y lograr un buen seguimiento de la investigación y del análisis.
4)       Puntos a desarrollar en el T.P:

a-      ¿Cuál es la trayectoria política de ambos candidatos? ¿Qué partidos formaron anteriormente?
b-      ¿Cuáles son las propuestas que exponen para el próximo período?
c-      ¿Cuáles son los medios de comunicación que utilizan para hacer llegar su propuesta?
d-      ¿Qué estrategias de propaganda distinguen en la acción comunicativa de los candidatos? ¿Qué reglas de la propaganda aplican en sus discursos? ¿Qué palabras o conceptos se repiten y por qué?
e-      ¿Cuál es la presencia de los candidatos en los medios gráficos? ¿Qué importancia les adjudican, cuánto espacio, cómo los nombran, qué cobertura tienen sus apariciones públicas? Para este punto es imprescindible la búsqueda y el análisis de noticias y publicidades que aparezcan en los diarios: Clarín, Nación, Página 12, Tiempo Argentino.
f-      ¿Cómo utilizan el poder de la imagen, qué colores predominan, de qué forma se muestra ante las cámaras, cuál es su lenguaje corporal?
g-      ¿Cómo utilizan el poder de las palabras? ¿Cuál es la idea fuerza que caracteriza su mensaje? ¿De qué forma se resalta la importancia del mensaje? ¿Por qué cree que fue elegida? ¿De cuántas maneras distintas es mencionada esta idea?
h-      ¿Cuál es la relación de estos candidatos con los de los otros partidos? ¿Se han enfrentado? ¿Se estableció algún conflicto? ¿Cómo fue encarado, resuelto? ¿Cómo se aprovechó o no esto para la campaña? ¿Responde ataques de sus adversarios? ¿Eligen atacar, ser víctimas o indiferentes ante la acción o la contrapropaganda? ¿Por qué?
i-        ¿Cuál fue el resultado que obtuvieron en las elecciones? ¿Cómo se reconoció la victoria/ derrota? ¿Cómo quedó conformado el Congreso Nacional?
j-       ¿Qué conclusiones saca el grupo en base al material teórico que se aportó para la realización del trabajo? Desarrollen.


viernes 12 de agosto de 2011

Evaluación suspendida

Por la tormenta de hoy y debido a las llamadas de los padres, la evaluación de hoy pasa al próximo viernes 19 de agosto.

miércoles 13 de julio de 2011

Cuadernillo VII de Apuntes - Joan Ferrés Socialización mediatizada

Televisión y penetración cultural
El niño aprende por experimentación, por observación y por imitación. Todo lo que no aprende por experiencia directa lo aprende por sumisión a una autoridad o por imitación de modelos atractivos. La TV dificulta en principio la experiencia directa, pero tiene autoridad y resulta atractiva, de manera que es un eficaz instrumento de penetración cultural al potenciar por estos medios, el aprendizaje de conocimientos y de comportamientos.
A menudo los procesos de imitación son inconscientes, sobre todo en espectadores infantiles. Las reacciones emotivas que suscitan los personajes permiten la aceptación o el rechazo de los valores que representan. Por ejemplo, el hecho de que es espectador tienda a identificarse indistintamente con los policías o con los ladrones según el tratamiento que se haya dado a las historias de policías y gángsters.
Lo complicado es que cada vez son más numerosos los espectadores que convierten a la televisión en fuente casi única de conocimiento de la realidad. La información televisiva se convierte así en instrumento de poder.
Hay cuatro factores que impiden alcanzar lucidez en el análisis de uno mismo y que siembran confusión sobre los efectos de la TV: una concepción errónea del hombre como ser libre, también como ser racional, también como ser consciente y finalmente otra concepción errónea de la objetividad de la percepción humana. Estos factores impiden tomar conciencia de la complejidad de la experiencia de ser telespectador y los efectos reales que esto genera.

El mito de la libertad humana. La libertad humana no puede limitarse a la llamada espontaneidad o a la libertad física. Ésta debe i acompañada de libertad de elección, del libre albedrío. No es libre quien puede hacer lo que desea, si sus deseos están condicionados. La libertad se mediría por la capacidad de adquirir creencias y comportamientos autónomos, independientes, basados más en convicciones que en imitaciones, en la reflexión más que en el adoctrinamiento.
Las limitaciones a la libertad provienen a menudo de la inducción más o menos inadvertida de deseos y temores. Esto consiste en buena medida, a la coacción psicológica que ejerce, entre otros factores, la televisión: incide sobre la voluntad, la modificación o la canalización interesada de emociones, de los sentimientos y de los temores.

El mito de la racionalidad humana. Se suele vivir con la ingenua convicción de la preeminencia de la razón sobre el sentimiento. Las personas necesitamos atribuir a nuestros actos motivaciones nobles y elevadas. O por los menos, racionales. Necesitamos convencer a los demás y sobre todo, a nosotros mismos; de que nos comportamos de manera lógica.
El hombre tiene la capacidad de razonar, y la utiliza con frecuencia, pero con mayor frecuencia de lo que piensa actúa movido por impulsos inconscientes y poco o nada racionales. El error consiste en pensar que las convicciones y las decisiones humanas sean del orden que sean; desde las creencias religiosas hasta las decisiones de compra de un producto o la emisión de un voto, están siempre basadas en la racionalidad. La persona actúa mucho más de lo que piensa movida por sus sentimientos, sus deseos, sus temores.
Numerosas investigaciones se han realizado y comprueban el peso de las emociones. Por ejemplo: el sexo de los acusados condiciona la dirección y la dureza de las sentencias que aplican los jurados en los procesos judiciales en los Estados Unidos. Lo mismo ocurre con su belleza física, los menos atractivos físicamente reciben sentencias más largas. También la raza del acusado: los negros tienen más posibilidades que los blancos de ser declarados culpables para un mismo delito.
La televisión es precisamente el reino de las emociones y de las apariencias, es difícil que la razón consiga mantener el control frente a la pulsión emotiva intensa. Se recurre, por lo general, a la racionalización; mecanismo por el cual, la persona busca argumentos lógicos que sirvan como justificación de las decisiones, cuando éstas ya están tomadas. Se trata básicamente de dar falsas razones que encubren los verdaderos motivos de la decisión.

El mito de la conciencia. Otra ingenuidad es estar convencido de que controlamos conscientemente nuestras decisiones y creencias. Son muchas las situaciones de la vida cotidiana en las que se pone de manifiesto que el comportamiento humano está más regido de lo que nos damos cuenta por mecanismo inconscientes. La madre de familia que no despierta por el ruido de una tormenta, en cambio, se despierta al oír la tos o el llanto de su hijo enfermo, así de selectivo es el cerebro humano. Otro ejemplo, estamos un una reunión, rodeados de mucha gente, música de fondo. No escuchamos las conversaciones ajenas, pero de repente, alguien dice nuestro nombre y logramos percibirlo.
Sigmund Freud basó una buena parte de su revolución psicológica en el descubrimiento del inconsciente. Éste está constituido por aquellos deseos, impulsos o tendencias del psiquismo del individuo que no están al alcance del pensamiento consciente y que, no obstante pueden producir efectos conscientes.
Según Freud, los deseos y los impulsos instintivos que están fuera del alcance de la voluntad constituyen el ello, que se rige por el principio del placer-displacer y por el pensamiento primitivo. Las tendencias que se han ido interiorizando bajo la influencia de las sanciones de la educación, constituyen el superyo, son las representaciones de las inhibiciones del instinto, interiorización de las costumbres sociales y de las normas y prohibiciones de los padres y de la estructura social. Es la autoridad externa, las expectativas morales del entorno y la expresión de la imagen ideal que uno se ha forjado de sí mismo. Finalmente, el yo tiene una función reguladora. Es la fuente del control consciente. Canaliza las energías incontroladas del ello, equilibrándolas con las restricciones que impone el superyo.
Además, entre las fuerzas que influyen en el comportamiento, Freud distingue entre eros y thanatos. Eros, es el mito del amor, pero también la fuerza de la vida y la unión; la fuerza constructiva. Thanatos es el mito de la muerte, el instinto de la destrucción, la fuerza agresiva que conduce a la disolución, el terror de la finitud o del no-ser. Todas las manifestaciones del arte y de las culturas pueden considerarse expresiones del conflicto entre estas dos fuerzas antagónicas.
Esto se vuelve más importante cuando asumimos que una gran parte de los mensajes de la industria de la información, del entretenimiento y de la persuasión inciden directamente sobre las zonas menos conscientes de la personalidad humana. la influencia que ejerce la televisión es mayor aún de lo que se piensa, precisamente porque se ejerce de manera inadvertida. Cuanto menor es el conocimiento sobre los mecanismos de persuasión y de seducción, mayor es la convicción de que uno mantiene control sobre el medio.

El mito de la percepción objetiva. La percepción es forzosamente selección y organización. Según algunos teóricos, lo que percibimos conscientemente es sólo el 1/1000 de lo que vemos. El resto queda almacenado en el cerebro, pero nunca llegará a hacerse consciente.
Si el hombre percibe como percibe no es por la retina sino por el cerebro. El ojo es un simple sensor. Es el cerebro el que procesa las señales enviadas por los distintos sentidos y las estructura confiriéndoles significación.
Las percepciones son una combinación de lo que se encuentra en la realidad, con aquello que esperábamos encontrar. La persona tiende a observar la realidad para confirmar lo que piensa y cree de ella. Los esquemas mentales llevan a seleccionar, de todos los estímulos sensoriales, aquellos que resultan coherentes con las propias expectativas. Por ejemplo, se ha comprobado que frente a las campañas anti-tabaco, son los no fumadores quienes registran más los datos e imágenes que se exponen, porque de esta manera refuerzan el comportamiento de NO FUMAR. Por otra parte, aquellos fumadores que son expuestos a estos mensajes, por lo general no los recuerda, sólo aquellos que están pensando en abandonar el vicio recuerdan algunos datos.
Los condicionamientos culturales también son responsables de la percepción subjetiva. Ejemplos: los niños de la tribu chuckchee, en el Ártico, diferencian entre distintos tipos de nieve y además identifican con facilidad veinte variedades de pieles de reno. En otra cultura existe una sola palabra para designar lo que nosotros distinguimos como azul y verde. Estas son algunas demostraciones de la percepción como selección e interpretación de la realidad a partir de unos esquemas mentales adquiridos en el seno de una cultura y de un entorno social.

El carácter movilizador de las imágenes.
Si la palabra tiende a imponerse por su peso, la imagen se impone por su capacidad de choque, su potencial energético y su capacidad de crear realidad, para generar acción y reacción. Si las emociones influyen en las decisiones y en los comportamientos, cualquier imagen que genere emociones será socializadora, en el sentido que tendrá incidencia sobre las creencias y las conductas.
Además las imágenes sonoras conectan de manera directa con la emotividad. Y, cuando la emotividad es muy intensa, puede erradicar todo vestigio de racionalidad. Son perturbadoras del equilibrio, por cuanto, generadoras de necesidades, deseos y temores; y también ofrecen explícita o implícitamente, una salida a la tensión que generan, una propuesta de solución de conflicto. Por ejemplo, una imagen que conecta con el temor, no solo activa ese sentimiento. Al encarnar el miedo, también nos dice a qué hay que temer.
Las imágenes, como los sueños, como los mitos, contienen ideas-fuerza que acaban por traducirse en estilos de vida. Los medios de masas audiovisuales son precisamente una gigantesca industria de sueños y mitos, una poderosa industria de creación de asociaciones emotivas, que a partir de los deseos y emociones que generan o reflejan, orientarán la futura conducta de los soñadores.

Las dos grandes vías de la comunicación persuasiva: la vía racional y la vía emotiva.
La vía racional, que se rige por el pensamiento lógico, actúa por argumentación. Va de causa a efecto o de efecto a causa. La vía emotiva, que se rige por el pensamiento asociativo, obedece a otros parámetros, actúa por transferencia, por asociación emotiva o simbólica. Mientras la vía racional pretende convencer; la emotiva pretende seducir, atraer al receptor desde la fascinación.
La vía racional debe ser forzosamente consciente. Para que se acepte una argumentación, que convenza, es imprescindible que sea comprendida. Exige una reflexión, análisis. En cambio, por el otro camino, el mundo de los sentimientos usa casi exclusivamente al inconsciente, a lo irracional, a lo alógico. También es necesario decir que en el psiquismo humano difícilmente se dan procesos que sean racional o emotivamente puros. Muchas veces razonamientos y sentimientos conviven, confluyen, se potencian y hasta se contradicen.
Por otra parte, si hablamos de las comunicaciones de masas la vía emotiva de los mensajes, no significa que éstos sean elaborados sin lógica, ni razón. Para que los mensajes sean emocionalmente eficaces deben obedecer a un planteo riguroso, una articulación sólida y racional que le corresponde al emisor. Al receptor se le reserva la emotividad.

Estereotipo y seducción
Los estereotipos son representaciones sociales, institucionalizadas, reiteradas y reduccionistas. Se las llaman representaciones sociales porque suponen una visión compartida que un colectivo social tiene de otro colectivo social y son reiteradas porque se crean a base de repetición. A base de rigidez y reiteración los estereotipos acaban por parecer naturales, su objetivo es que no parezcan formas de discurso sino formas de la realidad. Además son al mismo tiempo ciertos y falsos, por cuanto suelen basarse en aspectos parcialmente ciertos; pero son falsos por cuanto toda generalización simplificadora supone una traición a la realidad que es necesariamente compleja y contradictoria.
Toda representación (el discurso audiovisual lo es) se basa en un doble proceso de selección de contenidos y selección de códigos para expresarlos. En este doble proceso se expresa la ideología, latente o explícita, de sus creadores. Esta ideología se representa a través de estereotipos. La selección de algunos atributos de los personajes, personas, hechos y el olvido el escamoteo de otros; se realiza para facilitar la comprensión de la realidad, reduciendo su complejidad y su ambigüedad. Se presenta una realidad con una valoración ideológicamente marcada en función de los intereses del emisor, se facilitan los procesos de implicación emotiva por parte del receptor.
Otra característica importante es que tanto el cine como la televisión se presentan como los grandes imperios de la simplificación y del estereotipo. Los son porque, en cuanto industrias del espectáculos, pretenden facilitar la tarea del espectador. Supone el triunfo de lo primario sobre lo secundario, de lo inconsciente sobre lo consciente, de lo emocional sobre lo racional, de la comodidad sobre el esfuerzo. Las emociones fáciles parecen necesitar los estereotipos para activar los mecanismos de identificación y proyección. Como consecuencia la exposición constante a imágenes estereotipadas de la realidad lleva a la construcción de unas representaciones sociales de la realidad igualmente estereotipadas.
Diversas investigaciones muestran la eficacia de la televisión en la transmisión e interiorización de estereotipos. Independientemente del sexo, de la edad y del nivel de educación, los que ven mucha TV tienden a ver el mundo más peligroso, son menos confiados y a sobreestimar la maldad. Además el modelado simbólico a través de estereotipos produce concepciones erróneas sobre grupos étnicos, roles sociales, ocupaciones profesionales, etc.

Algunos grandes estereotipos
Los estereotipos de organizan en función de una serie de variables: sexo, clase social, ideología, edad, actividad profesional, raza, religión. Y se manifiestan siempre mediante asociación de atributos simples, positivos o preferentemente negativos.
El discurso machista. Uno de los más habituales y compartidos es el que hace referencia a los roles sexuales. Pese a los progresos indudables en este campo, las sociedades occidentales son todavía profundamente machistas. ¿En qué contribuye la TV a esta situación?
En las imágenes televisivas, tanto las que reproducen la vida real como en las de ficción, las mujeres siguen apareciendo como dependientes, cálidas, sensibles, sumisas, poco autónomas. A los hombres, en cambio, se los muestra activos, fuertes, decididos, independientes, responsables, violentos. La TV sigue actuando como refuerzo de actitudes machistas cuando: muestra que sólo los hombres toman decisiones, cuando las mujeres aparecen cumpliendo una función decorativa. Se las ofrece para que el espectador reciba gratificaciones sensoriales y en respuesta a sus pulsiones sexuales.  O sea, la mujer está allí para ser contemplada, admirada, deseada… no más.
En un estudio realizado sobre dibujos animados infantiles se demostró el carácter abiertamente sexista de estas series. Entre los personajes principales, los masculinos dominan sobre los femeninos en una proporción de 3 a 1. Además, las mujeres tienden a ser representadas con un carácter débil y pasivo.
La belleza física. Uno de los estereotipos más comunes es el que establece una identidad entre belleza y bondad, por una parte y, en contrapartida, entre fealdad y maldad. Lo bello es bueno. Se aprende desde niños. En todos los cuentos, los héroes y las heroínas, los príncipes y las princesas, son jóvenes y hermosos. Los malvados y las malvadas, las hermanastras y las brujas son feas y a menudo, viejas.
En una experimentación al respecto se presentaron a una serie de maestros y maestras del último año de la escuela primaria unas informaciones idénticas, acompañadas de la fotografía de un niño o de una niña atractivo o no atractivo. Los docentes juzgaron a los agraciados y agraciadas como más inteligentes y con mayores posibilidades de progreso.
Este estereotipo se explica por la necesidad humana de acceder a la belleza, a la perfección. Pero desde la fascinación que ejerce la belleza y desde el pensamiento primario; los valores de la belleza son transferidos de manera arbitraria al conjunto de la persona. La TV aprovecha constantemente este estereotipo con fines socializadores. En muchas series los personajes centrales son guapos, altos, rubios. Muchas veces las excepciones son marcadas por personajes más pobres y obviamente menos agraciados.

lunes 27 de junio de 2011

Jóvenes haciendo política

El club de la política  ( http://www.elclubdelapolitica.com.ar/web/ )

-Este Martes 28 a las 19 hs. en Venezuela 370 (CABA). Puede verse en vivo a través de la web

En vista a las elecciones legislativas del próximo 10 de julio, un grupo de jóvenes, cuyo promedio de edad es de 22 años, se propone abrir el debate entre los candidatos; con la participación de universidades. Los temas a tratarse serán: educación, seguridad, salud, vivienda, transporte, cultura y medio ambiente.
Serán parte del encuentro los candidatos: Sergio Bergman (PRO), Juan Cabandie (Frente para la Victoria), Gabriela Cerruti (EDE) y Pablo Bergel (Proyecto Sur). Cada uno de ellos encabeza su respectiva lista.

El Club de la Política nació en 2008 con la intención de reivindicar el debate político entre las nuevas generaciones. Funciona en el Centro Cultural Caras y Caretas, dirigido por la periodista María Seoane. Ya han desarrollado dos debates con candidatos a diputados nacionales, y más de quince sobre diversos temas; entre los que se resalta uno realizado en 2010 sobre el “Modelo sindical argentino” entre la CTA y la CGT, en el que participó Hugo Moyano.
Asimismo, el Club de la Política tuvo su propio programa de televisión, que se emitió por CN23 durante más de 7 meses y tienen su programa de radio los Sábados a las 14 hs. en la AM750.

miércoles 27 de abril de 2011

Comunicación Federal

Desde el lunes 25 de abril se está presentando el Foro de Tele-Comunicaciones Argentina Conectada, en el Hotel Hilton de Puerto Madero. Pero más allá del coqueto contexto, lo importante es la movida de contenidos que se están generando EN TODO EL PAÍS. Sí, parece que no tendremos la obligación de mudarnos a Capital Federal para acceder a los medios de comunicación, que las producciones locales tendrán contenidos locales de calidad.
El Árbol de Contenidos Universales Argentinos (ACUA) será un canal de diálogo, donde la diversidad estpe plasmada desde los formatos, los discursos, el lenguaje. TODA LA ARGENTINA, estará representada. Esto será posible gracias a los Polos Audiovisuales Tecnológicos que se están armando en todo nuestro territorio. "ACUA será un espacio de reivindicación de lo público, rescata las experiencias argentinas como una producción social de sentido, un motorizador fuera y dentro de la pantalla" así, lo presentó el Sr. Nicolás Schonfeld (Responsable del Banco Audiovisual de Contenidos Universales Argentinos - BACUA).
Es importante comenzar a responder a este llamado para construir el entramado cultural y que todas las provincias estén en diálogo para promocionar diversidad temática y estética. La nueva Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual 26.522 y el Decreto 1148/2009 aseguran el marco legal y tecnológico para instalar y fomentar capacidades comunicativas en todo nuestro país.
Estamos acostumbrados a la unificación del relato, a la concentración de la producción, el 85% del total nace de sólo dos empresas, la TV Digital está poniendo en marcha una revolución comunicacional. Por ejemplo, en la provincia de La Pampa están trabjando 40 productoras, realizando contenidos de ficción, periodísticos, documentales, etc.; es más se están abriendo nuevas fuentes de trabajo: se buscan sonidistas, guionistas, editores. Imaginen cuántos jóvenes podrán hacer realidad el sueño de hacer lo que les gusta sin mudarse a Buenos Aires.
En este proyecto participan empresas locales, universidades nacionales, gremios, cooperativas, organizaciones sin fines de lucro, el INCAA. Muchos ya están involucrados desde hace años luchando por hacer realidad el sueño de la COMUNICACIÓN FEDERAL.

lunes 18 de abril de 2011

Cuadernillo de Apuntes IV - Com, cult, y soc. 5to. B J.M. Estrada Banfield

Definición
La palabra prejuicio deriva del Latín praejudicium, ha sufrido un cambio significativo desde el período clásico. Hay tres etapas de transformación.
1)       para los antiguos quería decir precedente, o sea un juicio que se basa en decisiones y experiencias previas.
2)       Más tarde, el térmico adquirió en inglés la significación de un juicio formado antes de un debido examen y consideración de los hechos: un juicio prematuro o apresurado.
3)       Finalmente, el término también adquirió su matiz emocional actual, aludiendo al estado de ánimo favorable o desfavorable que acompaña a ese juicio previo y sin fundamentos.

Una definición más breve sería: pensar mal de otras personas sin motivo suficiente. La frase “pensar mal de otras personas” debe ser entendida como una expresión elíptica: incluye sentimientos de desprecio o desagrado, de miedo o de aversión, así como varias formas de conducta hostil, tales como hablar contra ellas o atacarlas con violencia. “Sin motivo suficiente” significa que no se fundamenta en hechos, como “estar seguro de algo que no se sabe”. Quien es prejuicioso recurre a una escogida selección de unos pocos recuerdos personales, los mezcla con rumores y generaliza en exceso. En ocasiones, el que piensa mal carece de toda experiencia directa que pueda justificar su juicio. Hasta hace poco años de los norteamericanos pensaba extremadamente mal de los turcos, aunque eran muy pocas personas que había visto jamás a un turco, y pocas inclusive las que conocían a alguien que hubiera visto a alguno. El motivo para pensar así radicaba exclusivamente en que habían oído acerca de las matanzas en Armenia y sobre las legendarias cruzadas.
Comúnmente el prejuicio se manifiesta en el trato con miembros individuales de grupos rechazados. Prestamos poca o ninguna atención a diferencias individuales. Podríamos definir el prejuicio como: actitud hostil o prevenida hacia una persona que pertenece a un grupo, simplemente porque pertenece a ese grupo, suponiéndose por lo tanto que posee las cualidades objetables.
Veamos, por ejemplo, ¿Qué ocurre con un ex presidiario? Todos saben que es muy difícil para él conseguir un puesto seguro, en el que pueda alcanzar una posición desahogada y respetable. Los empleadores desconfían, por regla general, al conocer los antecedentes del individuo. Pero a menudo son más desconfiados de lo que los hechos lo autorizan a serlo. Si estuvieran mejor dispuestos a conocer la verdad podrían descubrir tal vez que el hombre que tienen delante se ha reformado realmente, o inclusive puede ser que su condena haya sido injusta.
El establecimiento excesivo de categorías es quizás la trampa más frecuente en que cae la razón humana. A partir de hechos insignificantes nos lanzamos a hacer magníficas generalizaciones. Un hombre que conoció casualmente a tres ingleses en toda su vida, declaraba posteriormente que todos los ingleses tenían atributos comunes que él había observado en esas tres personas. Existe una base natural para esta tendencia. La vida es tan corta, y la exigencia de adaptaciones prácticas tan grande, que no podemos permitir que nuestra ignorancia nos detenga en nuestros asuntos cotidianos Tenemos que decidir si los objetos son buenos o son malos por clases. No podemos tomar en consideración cada uno de los objetos del mundo.
No toda generalización excesiva es un prejuicio. Algunas son simplemente concepciones erróneas, en las que organizamos una información inadecuada. La diferencia es: si una persona es capaz de rectificar sus juicios erróneos a la luz de nuevos datos, no alienta prejuicios, son prejuicios cuando son irreversibles bajo la acción de conocimientos nuevos, (porque) se resiste activamente a toda evidencia que pueda perturbarlo. Estamos propensos a reaccionar emocionalmente cuando se amenaza a un prejuicio con una contradicción.
El efecto final del prejuicio es colocar al objeto del prejuicio en una situación de desventaja no merecida por su propia conducta. Veamos los distintos modos de reacción que el prejuicio alienta:
Grados de acción negativa (desde la menos, hasta la más enérgica)
  1. Hablar mal: la mayoría de la gente que tiene prejuicios habla de ellos, se expresa el antagonismo libremente. Pero muchas personas nunca pasan de este grado moderado de acción hostil.
  2. Evitar el contacto. Si el prejuicio es más intenso, lleva al individuo a evitar el contacto con los miembros del grupo que le desagrada, a veces a costa de inconvenientes considerables. No inflinge ningún daño directo al grupo que le disgusta.
  3. Discriminación. La persona con prejuicios lleva a la práctica, de modo activo, una distinción hecha en detrimento de algún grupo. Excluye de cierto tipo de empleos, de una zona de residencia, se los priva de sus derechos, se los segrega.
  4. Ataque físico. En condiciones de alta tensión emocional, el prejuicio puede llevar a actos de violencia.
  5. Exterminación. Linchamientos, matanzas y un programa de genocidio es el grado máximo de violencia.

La actividad en un nivel determinado sirve de transición para deslizarse con facilidad al siguiente. Ejemplo: fueron los ataques verbales de Hitler contra los judíos los que llevaron a los alemanes a evitar el contacto con sus vecinos judíos, y aún con los que antes habían sido sus amigos. Esta preparación hizo más fácil promulgar las leyes de discriminación de Nuremberg, las que a su vez hicieron que pareciera natural el incendio de sinagogas y los ataques callejeros que vinieron luego. El paso final en la progresión macabra fueron los hornos en Auschwitz.

El proceso de categorización

La mente humana tiene que pensar con la ayuda de categorías (generalizaciones). Una vez formadas, las categorías constituyen la base del  pre-juicio normal. No hay modo de evitar este proceso. La posibilidad de vivir de un modo algo ordenado depende de él. Podemos decir que el proceso de categorización tiene cinco importantes características:

1)       Construye clases y agrupamientos amplios para guiar nuestros ajustes diarios. (Ejemplo: cuando un perro de aspecto fiero viene corriendo por la calle, lo categorizamos como un perro rabioso y le huimos) En esta y en otras innumerables ocasiones lo que hacemos es tipificar un suceso aislado, ubicarlo dentro de un rubro familiar y actuar en consecuencia. A veces estamos equivocados: el suceso no corresponde a esa categoría. Sin embargo, nuestra conducta ha sido racional. Esto quiere decir que nuestra experiencia en la vida tiende a conformarse en agrupamientos (conceptos, categorías), y que si bien podemos equivocarnos de categoría, es innegable que ese proceso domina toda nuestra vida mental. Millones de procesos acaecen todos los días. No podemos apreciarlos uno por uno. Si pensamos en ellos es para tipificarlos. Una nueva experiencia siempre debe insertarse en categorías antiguas. No podemos tratar cada nuevo acontecimiento como si fuera una novedad absoluta. Si así lo hiciéramos ¿de qué serviría nuestra experiencia pasada? El filósofo Betrand Russell ha resumido así la cuestión: “Una mente perpetuamente abierta sería una mente perpetuamente vacía”.
2)       La categorización se asimila lo más posible al agrupamiento. La mente tiende a categorizar los sucesos de la manera “más burda” que sea compatible con la necesidad de acción. Si puedo agrupar a 13 millones de mis conciudadanos bajo una simple fórmula: “los negros son estúpidos, sucios e inferiores”, simplifico mi vida enormemente. Sencillamente trataré de evitar a todos y cada uno de ellos. ¿Hay algo más simple?
3)       La categoría nos permite identificar rápidamente a un objeto por sus rasgos comunes. Cada acontecimiento tiene ciertos rasgos que sirven para poner en acción las categorías del pre-juicio. Ejemplo: si vemos un automóvil viene zigzagueando hacia nosotros pensamos que “el que maneja está borracho” y actuamos de acuerdo con esa noción. Una persona de piel oscura activará todos los conceptos acerca de los negros que predominen en nuestra mente. Si la categoría dominante comprende actitudes y creencias negativas, inmediatamente evitaremos a esa persona o adoptaremos con ella el hábito de rechazo que nos resulta más familiar y accesible. La utilidad de este proceso parece consistir en facilitar la percepción y la conducta; en otras palabras, hacer más rápidos, más fáciles y adecuados nuestros ajustes a la vida.
4)       La categoría satura todo lo que contiene con iguales connotaciones ideacionales y emocionales. Algunas categorías son casi puramente intelectuales. A tales categorías las llamamos conceptos. Árbol es un concepto constituido en base a nuestra experiencia con cientos de tipos de árboles aislados y a pesar de que tiene esencialmente un solo significado ideacional. Pero muchos de nuestros conceptos tienen además de un significado, un sentimiento característico. No sólo sabemos lo que es un árbol, sino que también nos gustan los árboles.
5)       Las categorías pueden ser más o menos racionales. Hemos dicho que en general una categoría comienza a constituirse en base a un “germen de verdad”. Una categoría racional parte de ello, y se agranda y solidifica a través del aumento de la experiencia pertinente. Tal es el caso de las leyes científicas, establecidas como categorías racionales. Están respaldadas por la experiencia y las consideramos racionales cuando tienen un alto grado de probabilidad de predecir un acontecimiento. Sin embargo nuestra mente parece no hacer ninguna distinción en la formación de categorías, las irracionales se forman con igual facilidad que las racionales. Probablemente se forman más fácilmente porque los sentimientos emocionales tienen la propiedad de actuar como esponjas. Las ideas atraídas por una emoción poderosa, tienen mayor propensión a conformarse a la emoción que la evidencia objetiva.

Una categoría irracional es aquella que se forma sin la adecuada evidencia. Puede que la persona ignore simplemente la evidencia, en cuyo caso se trata de una concepción errónea. Muchos conceptos dependen de lo que se oye decir, de informaciones de segunda mano, y por esta razón, a menudo es inevitable la constitución errada de una categoría.
Admitimos de  manera selectiva nueva evidencia en una categoría cuando ella nos confirma en nuestras creencias previas. Ejemplo: un escocés tacaño nos deleita, porque confirma nuestro pre-juicio. Es agradable poder decir: “Es como te lo había dicho”. Pero si encontramos evidencia contradictoria con nuestro preconcepto, lo más probables es que le ofrezcamos resistencia.
Existe un procedimiento mental muy común que permite a la gente mantenerse aferrada  a pre-juicios aun frente a evidencias contradictorias. Ese procedimiento consiste en admitir excepciones. Este es de una eficacia contundente, al excluir unos pocos casos, el rubro negativo queda intacto para todos los demás. En resumen, a la evidencia contraria no se la admite, permitiendo que modifique la generalización, en lugar de ello se la reconoce superficialmente y se la excluye.


Los valores personales como categorías

Las categorías más importantes que un hombre tiene es su serie personal de valores. Es raro que piense en ellos o que los analice detenidamente: lo más común es que los sienta, los afirme y los defienda. Tan importantes son las categorías de valores que la evidencia y la razón se ven forzadas habitualmente a acomodarse a ellas.
El filósofo Spinoza ha definido lo que él llama “prejuicio de amor” diciendo que consiste “en sentir por alguien, a causa del amor, más de lo que es justo sentir”. El amante generaliza de modo excesivo las virtudes de su amada. Existen buenas razones para creer que este prejuicio de amor es mucho más esencial para la vida humana que su contrario, el prejuicio del odio. Uno debe primero sobreestimar las cosas que ama para poder subestimar luego las que les oponen. Las vallas se erigen en primer término para proteger lo que amamos.
Las vinculaciones positivas son esenciales para la vida. El niño pequeño no podría existir sin su relación de dependencia con respecto a la persona que lo nutre. Debe amar e identificarse con alguien o algo antes de que pueda aprender a odiar.
[Ejemplo] Un estudiante de Massachussets, que decía ser un apóstol de la tolerancia (eso era lo que él creía) escribió: “El problema de los negros no se resolverá mientras a esos imbéciles blancos del Sur no se les introduzca un poco de materia gris en sus cabezas huecas.” Los valores positivos del estudiante eran idealistas. Pero, para colmo de ironía, su “tolerancia” militante desemboca en una condenación prejuiciosa de un sector de la población al que él percibía como una amenaza para sus valores de tolerancia.
Resulta muy conveniente creer, si uno puede, que la categoría propia está totalmente bien y la del prójimo totalmente mal. El proceso resulta especialmente claro en tiempo de guerra. Cuando un enemigo amenaza todos o casi todos nuestros valores positivos, reforzamos nuestra resistencia y exageramos los méritos de nuestra causa. Sentimos que nosotros estamos totalmente en lo cierto, [por ende] nuestro enemigo ha de estar completamente equivocado.
Lo familiar nos proporciona la base indispensable de nuestra experiencia, terminan por gustarnos estilos de comida, las costumbres, las personas con las que hemos crecido. Le son dados a un niño tanto sus padres, como sus vecinos, la región y el país en que nace. Lo mismo ocurre con su religión, raza y tradiciones sociales. Para él todas estas afiliaciones se dan por descontadas. Puesto que él es parte de ellas y ellas son parte de él, son buenas.

Las diferencias entre grupos

La persona con prejuicios explica de modo casi invariable su actitud negativa en función de alguna cualidad objetable que distingue al grupo despreciado. Se alega que todo el grupo posee un olor desagradable, mentalidad inferior, o una naturaleza taimada, agresiva u holgazana.
Aun para el investigador es difícil lograr una estricta objetividad en el estudio de las diferencias nacionales y raciales. Él tiene sus propios prejuicios, con los que debe luchar, en pro y en contra de ciertos grupos. No conoce el grado en que ellos afectan su propia interpretación de los datos. Un especialista en ciencias políticas James Bryce (1838 – 1922), pronunció una conferencia en Oxford sobre el tema: “Las relaciones entre las razas humanas adelantadas y las atrasadas”. En ella invocó la teoría darviniana de la evolución para justificar las agresiones de las razas “aptas” y fuertes, contra las más débiles. Recriminaba a los indios americanos su terca negativa a adaptarse a las normas del hombre blanco. Las matanzas fueron el inevitable resultado. La sumisión en los negros, observa él con complacencia, es innata. El hombre negro “sobrevive porque se somete”. Los trabajos serviles son por ende, los que convienen a los negros. Los negros en su mayoría no están aptos para votar, argumenta Bryce, no sólo a causa de su ignorancia, sino también porque tienen “impulsos súbitos e irracionales” que los convierten en fáciles víctimas de la demagogia. El matrimonio entre seres de distintas razas le causa horror. Además de la repulsión innata contra esta práctica, para él constituye un fuerte argumento en contra de ello la afirmación no demostrada de que los híbridos raciales son débiles, si no físicamente, por lo menos en lo relativo al carácter. El diagnóstico que él realiza de esa sociedad, aunque el no lo sepa, se basa en sus propios prejuicios y no en hechos probados.
No es necesario retroceder hasta fines del siglo XIX para ver cómo la ciencia puede echarse a perder por obra del prejuicio. Los “descubrimientos” y “leyes” enunciadas por los psicólogos y sociólogos alemanes bajo el régimen nazi constituyen ejemplos concluyentes. Con toda seriedad declaraban: “Todos los renglones de la investigación humana se basan en la raza”.  Estos “hombres de ciencia” adscribían la delincuencia a la herencia racial y declaraban: “Los habitantes delincuentes son la causa de los barrios miserables y no viceversa”.
Por contraste, encontramos hombres de ciencia que con mucho apresuramiento rechazan toda posibilidad de que existan diferencias apreciables o fundamentales entre las distintas razas, nacionalidades o grupos.
Las diferencias por sí solas no crean hostilidad. Considerando los tipos de grupos contra los cuales se conoce la existencia de prejuicios, hallamos que ellos integran no menos de catorce clases: raza, sexo, niveles de edad, grupos étnicos, grupos lingüísticos, regiones, religiones, naciones, ideologías, castas, clases sociales, ocupaciones, niveles de educación, grupos de interés (sindicatos, clubes, etc). Pero este listado no es satisfactorio porque notamos que los grupos víctimas de discriminación integran más de una categoría, por ejemplo los negros pueden padecer diferencias raciales, de clase, de religión, educación, ocupación.
El antropólogo Clyd Kluckhonh escribe: a pesar de que el concepto de raza es del todo genuino, probablemente no exista ningún otro campo de la ciencia en el cual sean tan frecuentes y tan serios los malentendidos entre la gente culta. Uno es la confusión que existe entre las agrupaciones raciales y las étnicas. El primer término se refiere a los vínculos hereditarios; el segundo a vínculos sociales y culturales. Veamos las definiciones que aporta el Diccionario de la Real Academia Española.
Etnia. (Del gr. θνος, pueblo).1. f. Comunidad humana definida por afinidades raciales, lingüísticas, culturales, etc.
Raza. (Del lat. *radĭa, de radĭus). Cada uno de los grupos en que se subdividen algunas especies biológicas y cuyos caracteres diferenciales se perpetúan por herencia.

Se piensa en la herencia como en algo inexorable, que confiere a un grupo una esencia que ya no puede ser abandonada. Resultan de ellos una serie de ideas distorsionadas, ejemplos: la raza negra debido a las fuerzas implacables de la evolución, está todavía cerca del mono. Un descendiente de esta raza lleva consigo las “tendencias” que se le adjudican.
Existen varias razones por las cuales –especialmente a fines del siglo XIX y XX - la “raza” se ha convertido en el núcleo principal para el establecimiento de categoría de ideas acerca de las diferencias humanas. El darwinismo proporcionó la imagen de especies divididas en distintas variedades o razas. La “fascinante” idea de que las razas puras son mejores se apoderó de la imaginación popular. El darwinismo se utilizó como argumento para el racismo y para justificar el prejuicio. Muchas veces un solo fragmento de la realidad visible, basta para que los pensamientos de la gente se concentren en la posibilidad de que todo este vinculado a ese fragmento. El carácter de una persona se considera vinculado a sus ojos rasgados, o se piensa que la agresividad va unida al color negro. Tenemos la tendencia habitual a acentuar y exagerar un rasgo que capta nuestra atención y a asimilar el máximo posible de cosas a la categoría visual creada.
Encontramos la misma tenencia en el caso de la categorización por sexo.  Existen claro está, características primarias y secundarias del varón y de la mujer, determinadas por los genes. No obstante, en la mayoría de las culturas la posición de las mujeres está exageradamente diferenciada de la de los hombres. El punto visible de la diferencia física se convierte en imán de toda suerte de adscripciones imaginarias.
La mayoría de la gente no conoce la diferencia entre raza y grupo étnico, entre raza y casta social, entre lo natural y lo adquirido. Responde a un principio de economía del pensamiento adscribir a la raza peculiaridades de la apariencia,  las costumbres y los valores. Es más simple atribuir las diferencias a la herencia que descifrar todas las complejas razones sociales que determinan esas diferencias.
La raza constituye un tema favorito para la propaganda de los alarmistas y los demagogos. Hitler encontró que el racismo es muy útil para distraer a la gente de sus propios problemas, proporcionándoles una fácil víctima propiciatoria.
Volviendo al problema de la visibilidad, nuestra experiencia nos enseña, en primer lugar, que cuando las cosas parecen diferentes, por lo común son diferentes. Todos los seres humanos muestran diferencias de aspecto. Uno espera ciertos tipos de conducta de un niño y no de un adulto, de una mujer y mujer y no de un hombre. Si bien algunas diferencias visibles entre la gente son personales y únicas (cada rostro tiene su forma y expresión propias), muchas de estas diferencias pueden ser tipificadas. Las diferencias de sexo y edad son ejemplos obvios. Otros: color de la piel, la forma de los rasgos, los gestos, la forma de hablar o el acento, la forma de vestir, las prácticas religiosas, hábitos de alimentación, nombres, lugar de residencia, etc. Si bien algunas diferencias son físicas e innatas, otras son adquiridas. Si bien algunos grupos tratan a veces de disminuir su “visibilidad”, otros resaltan su carácter de miembro de alguno.
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Para reflexionar y hacer

¿Qué categorías de pensamiento propias reconocés?
Buscá en diarios y revistas un ejemplo de cada grado de acción negativa.
¿Cuáles son los valores personales que identificás? Hacé una lista.
¿Qué grupos distintos visualizas en tu curso, en tu escuela, en tu barrio. Enumerá las características de los miembros que la componen.